Con el Espíritu de Papá Noel

Hace seis años, justo antes de Navidades, un colega me dijo que su hija de 8 años se sentía muy mal porque su profesora desveló a toda la clase de niños de 8 años que no existía Papá Noel. La profesora dijo que, por supuesto, sí existían los Reyes Magos según se describía en la biblia pero que no había referencia a Papá Noel, por lo que no existía. Dijo que ahora ellos tenían 8 años y debían conocer la verdad.

Aunque esto era técnicamente correcto para un profesor de un colegio católico en relación a la biblia, yo discrepaba en cuanto a la “verdad”, y mucho más en cuanto a la intervención. A pesar de no poder ayudar a toda la clase, estaba seguro de ¡poder ayudar a un individuo!

Le pedí a mi colega que me trajera a su hija al trabajo para hablar “informalmente” con ella. La niña me había visto antes en el trabajo y era fácil conectar con ella cómodamente. Después de un “hola” breve mi intervención fue a grandes rasgos como sigue:

He oído que tu profesora ha dicho a tu clase que no hay ningún Papá Noel en la biblia. Tu profesora está en lo correcto. No hay Papá Noel en la biblia, y tiene razón cuando dice que no hay una única persona que sea Papá Noel. Pero hay un Papá Noel. Él existe, no en la biblia sino justo aquí en el mundo.

Has visto durante mucho tiempo, una vez al año, a personas que realmente han querido ser especialmente amables y generosos, queriendo cuidar a otras personas y todo eso al mismo tiempo. Has visto que cuando todo el mundo hace todo eso al mismo tiempo ocurre algo extra y especial.

Hay muchas personas implicadas en pensar en todo eso individualmente, demasiadas para poder contarlas. Son tantas que simplificamos toda esa amabilidad y todo ese dar con el nombre de Papá Noel. Porque cuando todo el mundo se une se siente como que hay una sola persona que está hacienda que todo eso ocurra, alguien especial que lo hace todo especial.

Eso significa que todos nosotros somos Papá Noel cuando nos unimos y que también disfrutamos siendo Papá Noel cuando nos unimos.

Ahora esto es demasiado complicado para que lo entiendan los niños pequeños, y por eso se lo ponemos fácil para que lo puedan comprender cuando les decimos que es una sola persona y no toda la familia, amigos, vecinos, y millones de personas que nunca han visto.

Tú tienes 8 años ahora y ya no eres una niña pequeña. Estás haciéndote mayor y probablemente estés preparada para tomar parte junto con el resto de nosotros en ser parte de Papá Noel. Y lo bueno de esto es que puedes disfrutar de esperar con ilusión a que Papá Noel te traiga cosas especiales, cosas que tus padres, abuelos, familia y amigos han escogido especialmente para ti. Y ahora estarás más involucrada en pensar sobre qué les gustaría a ellos también. Como ves, podemos obtener cosas como juguetes, ropa, libros, en cualquier época del año. Eso no es diferente, no es especial. En este momento del año, es el sentimiento especial, el querer complacer a los otros, el querer hacerlo especial lo que lo convierte en una momento muy especial.

Ahora, no todo el mundo forma parte de ello. Algunas personas sólo piensan en qué regalos van a recibir, y, ya sabes, se lo pierden, pierden el ser parte de Papá Noel. Ellos sólo obtienen cosas como en cualquier otra época del año, probablemente más cosas, pero no es tan especial como apreciar que ellos son parte de Papá Noel junto con todos nosotros. Ellos no dan ese pensar en otros, ese cuidar a los otros tan especial, y por tanto, se pierden el convertirse en parte de Papá Noel, parte de lo que es realmente especial.

Así, cuando pienses en Papá Noel ahora puedes pensar en todo el amor y cuidado de tus padres, abuelos, amigos. Y también que ellos y todos nosotros somos más que eso. Somos Papá Noel y eso es algo muy especial en el mundo.

¿Estás preparada para ser parte de Papá Noel y unirte con nosotros para hacer cosas especiales? ¿Sí? ¡Genial! Ahora tienes que ser especialmente cuidadosa con lo que digas a los niños más pequeños que no pueden comprender lo que Papá Noel realmente es. Ellos necesitan imaginárselo como una única persona y disfrutar realmente pensándolo así. Y esto es realmente precioso, el poder disfrutar cuán feliz esto les hace y cuánto tú puedes disfrutar ayudándoles a disfrutar más.

Ahora, ¿a quién puedes tú ayudar especialmente a que disfrute de Papá Noel?

[Respuesta]

Genial. Eso es realmente bonito”.

El padre narró más tarde un cambio total en la niña desde sentirse triste y traumatizada a sentirse excitada compartiendo ideas sobre qué les complacería a primos y amigos. Después, ella fue el ayudante de Santa cuando estaban repartiendo los regalos a su prima más pequeña (con el disfraz y la cara pintada para que nadie la reconociese, ¡por supuesto!). Y realmente disfrutó la experiencia.

El disfrute en cuidar y dar a los otros supone una gran contribución a nuestro mundo y equilibra la demasiado común avaricia egoísta y la explotación de los otros. Para mí fue un regalo la oportunidad de ayudar a la pequeña a hacer una transición feliz en su comprensión, de hacer una contribución positiva a su familia y de ayudarla a disfrutar más de la vida.

La pequeña se benefició de mi modelado de los sistemas transcendentes. Todo lo que le dije era cierto y fácilmente comprobable. Todos tomamos parte en muchos todos más grandes que experimentamos como actuando con una identidad individual. Por ejemplo, familias, equipos, bandas, comunidades y naciones. Algunas veces estos todos más grandes representan “menos que la suma de las partes” y a veces “más que la suma de las partes”.

Mucha gente ha sufrido o se la ha matado en el nombre de algunas entidades trascendentales: bandas, religiones, naciones. Incluso aunque algunas personas quieren eliminar a Papá Noel, nadie ha sufrido o se le ha matado en su nombre. De hecho, cada año él trae regalos y regocijo. Algunas veces los regalos nos encantan, otras veces puede que sean regalos que no nos gustan pero están presentes, son evidencia de algo mucho mayor.

Con esto en mente me parecía apropiado comenzar mi blog con este ejemplo como un pequeño regalo de modelado, uno que espero pueda ser usado para ayudar a otros jóvenes contribuidores al regocijo y al misterio de la vida para convertirse en contribuidores más mayores, más sabios, más felices. Y espero que a medida que vaya presentando algunos pensamientos en este blog, éstos sean, tanto si los disfrutas como si no, ejemplos de modelado que puedas conectar con mucho más.

Feliz Navidad. Disfrutad de lo que os traiga Papá Noel y disfrutad incluso más de lo que os dé el ser Papá Noel.

3 replies
  1. David says:

    Hola.

    Me resulta extraño ser yo el primero que comenta, ante la magnitud que creo que tiene lo escrito, y ante la cantidad de adeptos, que intuyo que te siguen, John, y también a tu metodología.

    Desde que lo leí llevo con ello en la cabeza. No con la niña, ni con Papá Noel, ni con la Navidad, sino con lo de participar, lo de pertenecer, lo de sentirse parte de algo.

    Y me pregunto si esto no será, en las múltiples escalas que se nos ocurran, la esencia de un buen transitar por la vida, lo esencial para un buen crecimiento, entendiendo por bueno, robusto, con cuerpo, ágil, sin dilaciones, etc. Creo que desde que somos niños y empezamos a elaborar significados, que progresivamente serán más complejos en cuanto al resultado y a la misma elaboración, sobre lo que hacemos o dejamos de hacer en relación a las personas y a los grupos, nos encontramos, continuamente, con momentos como el que se encontró esta niña de 8 años. Momentos que pasan por delante de nosotros, que puede que percibamos o que no, y que son invitaciones a pertenecer, o a hacerlo de una forma diferente, en algo mayor que nosotros mismos.

    Se me ocurre, siguiendo con la infancia, el paso de un curso a otro. A ningún niño de 3º curso se le ocurrirá sentir que pertenece a 4º, pero una vez pase de curso, tampoco se le ocurrirá no pertenecer a 4º. Podría darse el caso de que haya quedado algún compañero repetidor en 3º, y así, supongo, sería más fácil que también sienta que aún sigue perteneciendo en parte a 3º. Con este ejemplo me refería a lo que he mencionado antes de la “pequeña escala”.

    Más allá de las relaciones, en parte impuestas, a que dan lugar los cursos, están las relaciones entre unas personas y otras. Sentir que creces, siendo niño, es sentir que vas cambiando tu pertenencia, tus compromisos, tus posibilidades de acción y tus acciones concretas con las personas. Aunque crezcas dentro del mismo grupo de amigos, habrá cambios.

    ¿Cuándo es la edad indicada para empezar a preocuparse por los demás? ¿Cuándo es la edad para preocuparse por algo más concreto de las personas, por ejemplo, qué tal han dormido, qué tal llevan el día? ¿Cuándo es la edad para preocuparse por la calidad de las relaciones con los miembros de la familia? ¿Cuál es la edad para sentir que puedes incidir en la calidad de la relación con tu propio padre? ¿Cuál es la edad para sentir que puedes incidir en la calidad de la relación entre tu padre y tu hermano? Creo que no hay edades fijas para ello, sino momentos espontáneos que serán oportunidades para cambiar formas de ver, esto es, asumir compromisos nuevos desde una motivación intrínseca. Compromisos nuevos que conllevarán formas distintas de verse a uno mismo, en relación a sus posibilidades.

    Esta niña no conocía la posibilidad de participar de Papá Noel. Quizás tampoco la de digerir de mejor forma la sentencia que había formulado su profesora. Quizás tampoco la de compartir una ilusión hasta entonces desconocida con el resto de miembros de su familia. Lo que nos presentas, es un ejemplo excelente de una buena forma de provocar el crecimiento, y me atrevería a decir también que no sólo se provocó el crecimiento, no sólo fue una invitación sin más, no sólo abriste la puerta del coche para que montara, ni le indicaste el horario de tren para que se subiera al vagón. Creo que con este modelado (que entiendo que su nombre es tal porque hace referencia al modelo de que nos servimos para operar en el mundo, el modelo que media) cambiaste algo en la propia persona, la cual, por lo que cuentas, colaboró a ello, simplemente escuchando y siguiendo. Y esto es algo más que una simple oportunidad de cambio, es como un empujoncito en la espalda, una mano que te guía, una vela dentro de la oscuridad.

    Feliz Navidad.

    David.

    • Laura OMV says:

      Algunos no nos hemos atrevido a eacribir hasta ahora. Al leer tus palabras, David, me resulta más difícil todavía. Es mucho lo que he sacado y valorado de todo ello y para ir un poco más allá, como Bateson nos rwxomendaba… podemos defender la existencia de dios? (Nótese que está en minúsculas). Cómo pasar de creer en la existencia de un Dios que nos inculcaron de pequeños a creer en un dios formado por todos los que queremos un mundo mejor? Acaso digo una barbaridad?
      Feliz Año a todos los que pasais por aquí.

  2. Alejandro Iborra says:

    Hola David y Laura

    Qué buenos vuestros comentarios, a la altura de un post tan sugerente. Creo que éramos muchos los que estábamos esperando algo así, publicaciones de John más “frescas” y periódicas, con las que seguir manteniendo y extendiendo lo que aprendemos.

    Me gustó mucho el tema del post. David a ti imagino que te sonaría a un post antiguo que escribí sobre el “desencantamiento” que se produce cuando descubrimos que los reyes son los padres, el mismo desencantamiento que describe John. De hecho creo que él describe mejor la sensación que se produce. Yo en mi post aludía a los rituales entre los indios Hopi (por medio del antropólogo Ronald Grimes: http://alejandroiborra.blogia.com/2007/010801-los-reyes-magos-y-los-ritos-de-iniciacion-a-la-adultez.php), que describe una experiencia similar.

    Lo que es genial es la intervención de aprendizaje vital que plantea Johan de manera tan elegante y sutil. Como planteas, David, es un suave empujón para facilitar su transición. Ése es otro tema que siempre me ha interesado también, cómo facilitar el desarrollo, cómo facilitar este tipo de transiciones. En sí, me pregunto si también es una intervención desarrollativa (a developmental intervention and not only a life learning intervention).

    Me gusta cómo acompaña/sintoniza la experiencia inicial de la niña y no la contradice, es muy sutil que confirme lo que dijo la profesora (que fue bastante disruptiva, sin saberlo probablemente). Qué importante es esta primera parte.

    Me hace preguntarme hasta qué punto los profesores actuamos como esta profesora, planteando cuestiones para las que nuestros alumnos no están del todo preparados, y más que facilitar un tránsito, lo dificultamos, al “desencantar” o generar un cambio demasiado rápido. Qué importante sensibilizarse a esto, avanzar al ritmo de las personas (junto) con las que trabajamos.

    Con el tema de las edades, claramente no es un asunto de edad, pero sí de sensibilidad, de estar más preparado para apreciar y notar cuestiones. Y Kegan ha trabajado mucho esta cuestión, aunque sin especificar cómo se podría intervenir al respecto, y ahí es donde el DBM me parece genial. La intervención es un bonito ejemplo de scafolding, de andamiaje, como diría Bruner influído por Vigotsky. Por eso no importa la edad, sino cómo el contexto social, cultural, familiar, ha preparado a la niña a comprender el sentido completo del ritual.

    La intervención de John, cómo las intervenciones de los hopis es epistemológica, en el sentido de que ayuda a pensar de manera más compleja el mundo (cómo nos relacionamos con los demás, los procesos recíprocos de dar y recibir, ir más allá de un sentido instrumental de la vida, centrado en nuestras propias necesidades para incluir en la de los demás, y disfrutar de ello de una manera más compleja que antes). A diferencia de otras culturas, en Occidente no se cuida este tránsito, y también me pregunto qué consecuencias puede llegar a generar. Pienso por ejemplo en la película “Pa negre”, que también trata este tema, del desencantamiento, pero llevado a sus más oscuras consecuencias.

    Tengo un par de sobrinos que se encuentran en esta transición. La pasada nochebuena, corría con ellos (más mi otra sobrina más pequeña) por la calle, buscando a Papa Noel entre los tejados de las fincas (mientras dábamos tiempo en casa de mis padres a que colocaran los regalos en el balcón). Mientras corría miraba de reojo a mi sobrina Paula, y reconocí una complicidad en lo que hacíamos, delante de sus dos primos. Ella disfrutaba el momento, aunque creo que ya sabía lo que estaba ocurriendo. No por ello perdía la ilusión, y yo tampoco. Correr y buscar a Papa Noel en Noche Buena es el mejor momento de la noche ,)

    Por cierto, ja… should we write all this in english? John, that’s a good chance for improving your spanish 😉

    Happy new year for you all!!!!!

Comments are closed.